Es triste ver imágenes que nos muestran la pobreza y a su vez el hambre que están sufriendo miles de personas en el mundo por la carencia de

alimentos en el mundo.

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De ahí la importancia de que los alimentos que se tienen, sean conservados y se prevenga su descomposición a través de los diversos métodos que existen.

Existen métodos físicos y químicos para la conservación de alimentos . Trataremos primero los métodos físicos.

Los principales métodos físicos de conservación de alimentos son a través del calor y del frío, pero también existen los métodos de deshidratación, liofilización e irradiación.

  • En la deshidratación se elimina el agua presente en los alimentos, al pasarles una corriente de aire caliente.Se emplea comúnmente en el deshidratado de café , leche o thé.

  • En la liofilización los alimentos son desecados mediante vacío y se utiliza principalmente para la conservación de leches infantiles, cafés y sopas.

  • En la irradiación los alimentos son sometidos a la acción de radiaciones de alta energía como por ejemplo los rayos gamma, para evitar el crecimiento de microorganismos. Los niveles de energía que se utilizan, no inducen radiactividad en los envases ni en los alimentos.

Dentro de los métodos térmicos para la conservación de alimentos se encuentran: el escaldado, la pasteurización y la esterilización.

  • El escaldado consiste en una primera fase de calentamiento del producto a una temperatura de entre 70º C y 100º C; a esta etapa le sigue otra que consiste en mantener el alimento durante un periodo de tiempo que suele variar entre 30 segundos y dos o tres minutos a la temperatura deseada. El último paso es realizar un enfriamiento rápido.El escaldado es un tratamiento térmico que se aplica sobre todo a productos vegetales. A diferencia de otros procesos, no destruye los microorganismos ni alarga la vida útil de los alimentos. Esta técnica, previa a un segundo tratamiento, como pueden ser la congelación, el enlatado, la liofilización o el secado, produce un ablandamiento en el alimento que facilita el pelado, en el caso de los tomates, la limpieza y su posterior envasado. Este tratamiento forma parte de una etapa previa a otros procesos que tiene como principal objetivo inactivar enzimas, aumentar la fijación de la clorofila (de especial importancia en los vegetales verdes) y ablandar el producto para favorecer su posterior envasado. Es una técnica que se utiliza antes de la congelación, en la que se busca la destrucción de enzimas que afectan al color, sabor y contenido vitamínico.